Yo entiendo la política desde adentro, no desde el poder.
No por lo que dicen los políticos, sino por cómo reaccionamos cuando los escuchamos.
El verdadero control no está en el discurso, está en sacarnos del presente.
Llevarnos al miedo, a la culpa o a la promesa eterna.
Porque cuando no estás aquí, no decides, eres manipulable.
Medios, política y religión funcionan igual: generan ruido para que olvides quién eres y sigas persiguiendo futuros en lugar de vivir procesos.